No lo digas, hazlo

Por María Mercedes Gutiérrez-Moyano Zimmerman

Ahora que estamos en los últimos días del año, para algunas personas, es el momento idóneo de los buenos propósitos. Estudiar más, comer menos, hacer más ejercicio, dejar de fumar, estar más activo, hacer algún curso, etc.  Son innumerables las buenas ideas que podemos tener, y no tenemos en cuenta lo difícil, que puede ser, en ocasiones, llevarlas a cabo.

No pretendemos quitar de la cabeza, que nadie renuncie a esas buenas ideas, sino, lo contrario, intentar conseguir que todos seamos más prudentes para tener éxito con nuestros objetivos.

Tiene que considerar su motivación. ¿Qué fuerza le impulsa? ¿Es idea suya, o se lo ha recomendado alguien? La motivación implica voluntad, esfuerzo para conseguir una meta. Para cambiar, suele ser más eficaz, la motivación intrínseca, mis razones, mis motivos. Voy a hacer esto porque: es mejor para mí, me va a beneficiar aunque tenga que renunciar a,  y no porque me han dicho, me dijo una amiga que le iba muy bien, etc.

Si no lo tiene claro, no empiece porque será como si tiene que ascender una montaña, entonces, no ve a donde le conduce el camino, no querrá seguir. Volverá a sus antiguas rutinas, a lo que ya conoce y no se plantea.

Si pertenece al grupo de estas personas, no diga mañana, diga hoy. No empiece en unos días, comience ya. No diga no puedo, ni busque excusas, sino sencillamente, hágalo.

Así que establecida la meta y lo que quiere conseguir, tenga en cuenta que cambiar implica modificar, trabajar, esforzarse, animarse y no decaer cuando uno tiene un mal día o no consigue el objetivo establecido.  Que las cosas se consiguen poco a poco, con esfuerzo, con trabajo. Cambiar implica acción, implica movimiento y también renunciar y sacrificar “mis otros hábitos”, esos que no nos iban bien.

                Implantar nuevos hábitos y que formen parte de nuestro repertorio de conducta, lleva tiempo, así que considere que está en una maratón, hay que ir poco a poco y acostumbrándose a las nuevas conductas.

Quiero, puedo, lo haré. Es una frase muletilla, que suelo emplear en ocasiones para explicar el tema de este artículo, pero la he cambiado, por quiero, puedo, hazlo.

¿Qué opinan?

Deja un comentario